La repetición como estrategia: construir la angustia

*Resumen del artículo recientemente publicado en Horizonte#6
Bauhaus-Universität Weimar [dic-2012], con el título:
Repetition as a Strategy: Building the Angst

g.carabí + m.m. boix

En su ensayo acerca de lo siniestro (Das Unheimliche : 1919), Freud identifica la repetición de lo semejante como aquel factor que despierta la sensación de lo siniestro. Una sensación que, traducida en términos de posición espacial, comporta la desorientación de quien recorre dicho espacio bajo una repetición sistemática de su propio movimiento, con retorno involuntario al mismo lugar de partida. Estas repeticiones con retorno, explica Freud, podemos reconocerlas en situaciones tales como la pérdida de orientación cuando nos hallamos en un paraje con una niebla que homogeneiza y vuelve idéntica cualquier posible referencia; o en el deambular errante por una habitación desconocida y oscura en la que sólo acertamos a tropezar, innumerables veces, con el mismo mueble.

Una segunda manifestación de esta característica reiterativa, siempre en el ámbito de lo siniestro, es aquella que desencadena el azar con repeticiones involuntarias como, por ejemplo, la visión de un mismo número en forma de matrícula de automóvil, de la habitación de un hotel o de la ficha de un guardarropa. Casualidades cuya repetición exhaustiva cambia nuestra percepción de los hechos, hasta el punto de provocar sobre ellas ciertas sospechas negativas.

Y es en la esencia de lo siniestro, prosigue Freud, allí donde encuentra acomodo la angustia. Una angustia entendida también como el retorno de algo oculto, escondido, agazapado en nuestro interior —y por tanto ya existente— que se manifiesta bajo circunstancias favorables.

Tras el ensayo de Freud, repetición y retorno serán las dos condiciones técnico-espaciales que definirán, fundamentalmente, el ámbito físico sobre el que se desarrollarán los espacios de la angustia. No es difícil observar, así, una relación declaradamente íntima entre el sentimiento de angustia, y la idea de un espacio repetitivo —donde el contrapunto que permite la orientación en su interior ha desaparecido— asociada a un mecanismo de retorno —es decir, de déjà vu, de vuelta a una situación ya experimentada.

El ensayo trata de trazar la conexión existente entre tres arquitecturas situadas en tres momentos históricos, alejadas cronológicamente pero unidas por una característica común: la repetición como instrumento de confusión.

Arquitectura 1. El escenario hostil por excelencia, aquel que nos devuelve una y otra vez la misma imagen a cada paso que damos: el laberinto. La angustia nace de la dificultad, no de la imposibilidad, de hallar su salida. Dédalo construye la morada del monstruo, pero no reconoce su arquitectura. El palacio que desde su acceso condena a quien se obliga a entrar en él no imposibilita su retorno, sino que muestra el conflicto que provoca saber de la existencia de la salida y, simultáneamente, de la incapacidad de reconocer su posición. Ariadna dará con la solución a partir de la única manera de cortocircuitar cualquier ilusión, cualquier engaño que proponga el edificio: fijar un extremo del ovillo de hilo en la entrada equivale a fijar el inicio de un trayecto y, en consecuencia, a reconocer la posición geométrica de cada recodo, de cada esquina, de cada camino que compone el laberinto.

fig_1

The Minotaure dance. London, The British Museum. Extraído de Coke, 1914-40, en Hermann Kern, Through the Labyrinth: Designs and Meanings over 5.000 Years (Munich: Prestel cop., 2000) 52

Arquitectura 2. El Ampio Magnifico Collegio. La atmósfera de los espacios de Piranesi persiguen un mismo objetivo: envolver, a través de sus muros, y devolver continuamente al paseante hacia los mismos cruces, los mismos espacios, presentando la arquitectura como una máquina de alienación, negando su propio lugar. La angustia causada por la fuerza de una geometría que anula cualquier posibilidad de recorrer sus espacios. El recorrido se volverá estéril, empujados en una y otra dirección por las fuertes corrientes circulatorias que nos impiden seguir un rumbo fijo y determinado.

fig_3

Pianta di ampio magnifico Collegio, Giambatistta Piranesi. Fuente: Bouchard, Paris, 1750, en Grabados, Biblioteca Histórica UCM

Arquitectura 3. Por último, la más terrible de las angustias incorporada a la arquitectura: la de la mortificación de quien quiere redimirse del pecado. Gaudí y Jujol, como excepciones a un tiempo de gozo y placer, dejarán escritos de forma constante, repetitiva y obsesiva, sobre los muros de sus edificios, innumerables muestras de sus cargas espirituales. Kierkegaard lo dejó escrito: La angustia en unción con la fe como medio de salvación. Implícito a ese empeño asomará, también, la sombra de la angustia. En el mundo interior de Gaudí y Jujol se escucha un rumor insistente que oscila entre la mortificación derivada del pecado por transformar la materia —repasemos, si no, su arquitectura: desgarros en las paredes, elasticidades en sus muebles, contorsiones imposibles en sus trabajos de forja. Transformar aquello que pertenece a Dios en la Tierra comportará, en consecuencia,  solicitar su perdón.

fig_5b

Detalle de inscripción en pilar de la Casa MIlà. Fuente: http://www.gaudidesigner.com/es/casa-mila-detalle-de-la-columna-principal_220.html#

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