A propósito de la discordia: casa Lleó Morera (1902-1905)

*Anotaciones dispersas para un seminario #2

g.carabí

Casa Lleó i Morera fotografiada por Brangulí. Fuente: ANC

Casa Lleó i Morera fotografiada por Josep Brangulí c. 1925. Fuente: ANC

De las cinco casas que se reforman a principios de siglo xx en el Paseo de Gracia de Barcelona, que darán lugar a la llamada manzana de la discordia, la Lleó Morera de Domènech i Montaner es la única que obtiene premio en el Concurso Anual de Edificios y Establecimientos Urbanos. En el dictamen del jurado se lee:

Basta conocer la topografía del solar donde está asentada la casa, para comprender cuán difícil le había de ser al artista crear algo que respondiera al tema que se le exigía: una casa para habitación de una familia rica, que diera idea exterior é interiormente del estado social del dueño.[1]

El proceso muy resumido es el que sigue: el 4 de junio de 1902, Francisca Morera Ortiz solicita permiso al Ayuntamiento de Barcelona para «reforzar algunos pisos, cambiar tabiques, practicar algunas aberturas en las paredes de crujías interiores, reformar la escalera sin cambiarla de emplazamiento, y decorar de nuevo las habitaciones»[2] designando como arquitecto director de las obras a Lluís Domènech i Montaner. Un año más tarde, el 17 de julio de 1903, la propietaria solicita de nuevo permiso exponiendo que «desea reformar la fachada de la casa de su propiedad sita en el Paseo de Gracia nº 35 según se detalla en los planos que acompaña por duplicado»[3]. Desafortunadamente, Francisca Morera muere en diciembre de 1904 y no verá terminar las obras de reforma de la casa, cuyo expediente de obras no se cierra definitivamente hasta el 23 de mayo de 1906, cuando el Cap d’urbanització i obres aprueba el permiso solicitado por Albert Lleó Morera para poder alquilar los pisos del inmueble.

Un solar irregular y el cumplimiento del tema del concurso —una imagen que refleje el (buen) estado social de la familia— son las dos características que destaca el jurado para justificar su decisión.

Gran parte de la arquitectura de Domènech i Montaner puede ser leída como el esfuerzo por resolver la unión entre dos partes. Unir equivale, en la arquitectura de Domènech, al reconocimiento de un tercer elemento que identifique la articulación. Una sutura que, lejos de confundirse con el todo, se singulariza señalando la conexión entre las partes. Una mirada que, desde 1893[4], Domènech i Montaner describe y dibuja en las excursiones que realiza por la geografía catalana acompañado, en algunas ocasiones, de Gallissà y Font i Gumà. En el Dietari, testimonio de dichas excursiones[5], Domènech documenta principalmente los diferentes elementos arquitectónicos de la arquitectura románica que visita: capiteles, columnas, ábacos, ventanas, puertas, cada elemento por separado, estudiando los distintos tipos y modelos que se encuentra en los sucesivos edificios que visita.

La arquitectura se define, así, por las relaciones que se establecen entre sus elementos. O, enunciado de otra manera: como el esfuerzo por resolver, casi obsesivamente, el encuentro entre dos mitades.

Tal situación podemos reconocerla según distintas modalidades en la editorial Montaner i Simón, el ateneo de Canet de Mar, el pabellón administrativo del Hospital de Sant Pau, la casa Rull, la casa Fuster, o la casa Lleó Morera por mencionar algunas de sus obras.

Solar que ocupa la reforma de la casa Lleó Morera. Fuente: AMCB

Solar que ocupa la reforma de la casa Lleó Morera. Fuente: AMCB

El solar que ocupa la casa Lleó Morera es un rectángulo en profundidad, habitual en el Eixample, que se deforma al llegar a la esquina para ofrecer una mitad de fachada al Paseo de Gracia y otra mitad —difiere dos metros respecto a la anterior— al chaflán colindante. Una primera observación: si la casa no puede girar entera —en el caso de ocupar calle/chaflán/calle como ocurre en la mayoría de edificios que ocupan las esquinas del Eixample—, se interrumpe el giro cuando finaliza la fachada; no llegar hasta el final de la esquina no impide que la fachada reconozca la continuidad del cambio de orientación.

Pero dos mitades, para ser entendidas como tales, siempre necesitan de una articulación intermedia. Y eso es lo que construirá, Domènech i Montaner, a lo largo de todo el vértice de la primera esquina del chaflán que ocupa la casa.

Desde el suelo hasta la parte más alta de edificio —el templete de cubierta que corona el eje de giro del edificio— se refuerza la independencia de la casa respecto del sistema urbano de la manzana: marcar el eje en una de las aristas del chaflán equivale a anular el siguiente vértice. El chaflán, como parte constitutivo de la manzana, queda desmaterializado pasando a ser un giro accidental que la casa incorpora como simetría de la calle adyacente, el Paseo de Gracia. Un procedimiento que se irá repitiendo a lo largo de la fachada.

Cambiemos momentáneamente de escala. Los huecos de la planta baja del edificio se resuelven a partir del encadenamiento de arcos carpanel —marca propia usada en sus edificios por Domènech i Montaner— soportados, cada uno, por su correspondiente par de columnas. Sólo se comparten las basas de encuentro entre fuste y acera. El detalle, aparentemente sin más importancia, se aparta de la convención habitual de asociar el encuentro de dos arcos a una sola columna, y señala una opción propia. De nuevo un tercer elemento se repite en el encadenamiento de los arcos carpanel: cada par de arcos solicitan un tercer arco de enlace. Una sintaxis que provoca, a su vez, la solución de esquina: para girar la fachada deberá aparecer una tercera columna en la arista reforzando la condición de eje vertical que separa, la fachada al Paseo de Gracia, del chaflán.

Croquis de Domènech i Montaner, detalle de los arcos carpanel de la fachada principal. S/F. Fuente: AHCOAC

Croquis de Domènech i Montaner, detalle de los arcos carpanel de la fachada principal. S/F. Fuente: AHCOAC

A la altura del principal, la tercera columna es ahora tribuna que sobresale del plano de fachada. Nada que objetar. El eje se va construyendo según la condición señalada de enfatizar el eje de giro de la fachada. La sorpresa viene en el piso siguiente donde un balcón de geometría circular se duplica, cortocircuitando el método expuesto: por una parte, la paridad de elementos demanda un tercer objeto a utilizar como unión; por otra, anula la capacidad de colocarse sobre el eje —cual va primero, ¿el izquierdo o el derecho?— que va construyendo Domènech a lo largo de la arista.

La solución se resuelve, en esta ocasión, a partir de la estatuaria: sobre una columna estriada y en la que se apoyan dos niños desnudos que sostienen un ramo de flores se alza, conteniendo entre sus patas un escudo heráldico, la figura de un gran danés.

Geometría e imagen —eje vertical y estética vinculada a los méritos familiares— devuelven la respuesta: tradición clásica, reino vegetal, mundo animal y heráldica en un solo movimiento.

A algo de ello se debían estar refiriendo las apreciaciones de los miembros del jurado del concurso anual de edificios y establecimientos urbanos.

Monolito entre balcones. Fuente: Manuel García-Martín, La casa Lleó i Morera, Barcelona, Catalana de Gas, 1988, p. 58

Monolito entre balcones. Fuente: Manuel García-Martín, La casa Lleó i Morera, Barcelona, Catalana de Gas, 1988, p. 58


[1] Anuarios de la Asociación de Arquitectos de Cataluña, 1906, p. 21-23

[2] Expediente de permiso a Doña Francisca Morera para reformar la casa nº 35 del Paseo de Gracia con arreglo á los planos que acompaña. Reg. 5, folio 202, Comisión de Ensanche Núm. 10831, año 1906

[3] Ibidem

[4] Existe un precedente del Dietari, el Album Pintoresch-Monumental de Catalunya escrito en el año 1879, del cual no hay constancia de notas y dibujos, aunque posiblemente existiesen como material preparatorio de la redacción del álbum.

[5] El Dietari recoge cinco excursiones: el itinerario entre Tarragona y Bellpuig de les Avellanes, una excursión a Castell d’Olost, un viaje a las obras de Comillas, monumentos de Oviedo y León, un trayecto corto de Canet a Sant Iscle de Vallalta y, por último, una larga salida por el Empordà. Véase Enric Granell / Antoni Ramon, Lluís Domènech i Montaner. Viatges per l’arquitectura romànica, Barcelona, COAC, 2006.

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