Josep M. Sostres y el Grupo R

*Guiones de clase: composición 4

g.carabí

Josep M. Sostres y algunos miembros del Grup R. Fuente: Casa Moratiel

Josep M. Sostres y algunos miembros del Grup R. Fuente: Blog Casa Moratiel

 (…) En Sostres, aquí present (si m‘equivoco que em desmenteixi) va dir un dia que la lletra R era molt pròpia, ja que era la primera lletra de renovació, revolució, restauració, etc… i vàrem adoptar el nom de grup R [1].

Entre la constitución del GATCPAC y la declaración de Asociación del Grup R median veintiún años. Suficientes para que uno de los grupos se convierta en referente del otro y poder trazar algunos paralelismos entre ambos: voluntad de acabar con una inercia arquitectónica anacrónica, organización de exposiciones en galerías de arte para dar a conocer la actividad profesional y propositiva de sus miembros, búsqueda de conexiones con otros grupos artísticos, o aproximación de la actividad artística y arquitectónica a la ciudadanía, entre otras actividades.

Pero sus divergencias son aún más intensas. Si el GATCPAC fue un grupo programático, un grupo cuyos proyectos respondían a una idea de programa social y regeneración arquitectónica y urbana, el Grup R actuaba de manera más empírica, a partir de la experiencia que iban acumulando cada uno de sus componentes. Si el GATCPAC pudo explorar con proyectos de gran envergadura —gracias a los apoyos institucionales del Gobierno de la República y del Ayuntamiento de Barcelona—, el Grup R contaba, únicamente, con el respaldo del Colegio Oficial de Arquitectos de Cataluña y Baleares (COACB). Si el GATCPAC pudo beneficiarse de los contactos iniciales que Fernando García Mercadal primero, y a continuación Josep Lluís Sert, tuvieron con Le Corbusier, el Grup R debía sus contactos internacionales a las esporádicas conferencias que, a través de Antoni de Moragas, vocal de cultura, y vehiculadas por el COACB, se celebraban en la sede de Barcelona. Si el GATCPAC ofrecía una homogeneidad generacional, los miembros del Grup R respondían a dos vertientes: la de los que ejercían profesionalmente antes de la Guerra Civil española —J. M. Sostres, Antoni de Moragas, J.M. Coderch, Manuel Valls, Josep Pratmarsó, Joaquim Gili—, y la de aquellos que lo harán justo después —Oriol Bohigas, Josep Martorell, Guillermo Giráldez, Manuel Ribas Piera, Joan Antoni Balcells, entre otros.

El 15 de septiembre de 1952, y después de un rocambolesco periplo entre diferentes instituciones[2], se presentan los estatutos del Grup R en el Gobierno Civil de la provincia de Barcelona, con el siguiente texto en su primer artículo:

Con el nombre de Grupo R se constituye en la ciudad de Barcelona una asociación que tendrá por objeto el estudio de los problemas del arte contemporáneo y en especial de la arquitectura.

Antoni de Moragas, Park Hotel, 1950-53. Foto Francesc Català-Roca. © Fons Fotogràfic F. Català – Roca – Arxiu Fotogràfic de l’Arxiu Històric del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya

Antoni de Moragas, Park Hotel, 1950-53. Foto Francesc Català-Roca. © Fons Fotogràfic F. Català – Roca – Arxiu Fotogràfic de l’Arxiu Històric del Col·legi d’Arquitectes de Catalunya

Un grupo cuyo resultado es, en palabras de Josep M. Sostres, un conjunto

(…) de temptatives per a donar un sentit particular, un sentit nou a través d’una anàlisi de les ideologies i de les valoracions de les arquitectures d’aquells últims anys. S’intentà, dins de les possibilitats, de portar l’arquitectura a un pragmatisme més directe que ens situà en allò que nosaltres creiem que hauria de ser una visió actualitzada.

Crec que està molt bé, tal com s’ha plantejat, el pensar que el Grup R va tenir uns orígens molt modestos, en els quals el nom de Sert continuava essent un nom important, una orientació important per a tots nosaltres. Insisteixo en tot el mèrit corresponent a Sert per la seva intervenció en aquesta tendència escolàstica on hi va portar una orientació nova.

No obstant això, la situació del Grup R es paralitzà a partir d’un cert moment, posant-se en una posició indefinida… que es va accentuant amb el temps… fins a convertir-se en una activitat personal dels seus membres…, però sobretot en un espai que el temps buida. He tingut una satisfacció de tornar-me a retrobar amb aquest passat que per a mi és un altre passat… per a l’arquitectura en general, i per tant, per a totes aquelles qüestions que directa o indirectament puguin influir en el futur del país (…) [3]

Josep M. Sostres. Interior casa Moratiel, 1955-57. Fuente: Wikiarquitectura

Josep M. Sostres. Interior casa Moratiel, 1955-57. Fuente: Wikiarquitectura

El comentario de J. M. Sostres, que ejerció el liderazgo ideológico del grupo tanto antes de su formación —en el café del Ateneu Barcelonès, donde hablaba a sus compañeros de Gaudí, del Modernismo, del Art Nouveau, del Jugendstyle, de Olbrich, de Otto Wagner, pero también de los textos de Pevsner, de Zevi, de Giedion, de las obras de Frank Lloyd Wright, Mies van der Rohe, de Alvar Aalto, de Marcel Breuer[4]— como durante su actividad, recoge la deuda que el grupo mantiene con el GATCPAC de Sert, pero no duda en reconocer lo que, finalmente, definirá la heterogeneidad del grupo: la convicción de que la calidad personal de cada uno de sus integrantes es suficiente para constituirse como unidad para recuperar la vanguardia arquitectónica perdida en Catalunya.

Una situación aparentemente difícil de sostener que obliga a J. M. Sostres, cuando Federico Correa en mesa redonda acerca de las vivencias del Grup R le pregunta sobre la existencia o no de ideas arquitectónicas defendidas por el grupo, a buscar entre su particular imaginario arquitectónico:

Hablábamos del International Style de una manera un poco despectiva, no lo situábamos exactamente en el punto en que lo deberíamos situar, y no lo valorábamos suficientemente ya que, en gran parte, la producción arquitectónica del mundo actual es, con una gama tremenda de variantes, una consecuencia misma del International Style. Como es natural no es un estilo único puesto que el estilo en la realidad es mucho más complejo.

El International Style es: un medio de conquistar la forma, al espacio; un medio de vincular todas estas cuestiones entre sí y en particular los conceptos espacio-tiempo-sociedad que fueron fundamentales en la época del Grupo R.

Por otra parte, durante este tiempo, que por decirlo así estamos reviviendo, las problemáticas que se iban elaborando y produciendo eran un conjunto de circunstancias históricas que tenían su propio sentido y hacían especial referencia a la técnica.

Me parece que el problema técnico ha sido el fondo mental en toda la historia no sólo ya como procedimiento sino también considerando la técnica como uno de los vectores creadores (creativos digamos) que más han encauzado la actividad humana hacia fines y objetivos más auténticos, más dirigidos hacia los problemas de orden general del mundo. Estos son precisamente los que han influido de una manera más directa en la preocupación por las cuestiones de tipo económico y social en las cuales el Grupo R se consideró implicado en todo momento.

Las técnicas, insisto, han sido dominantes, y lo serán en un futuro próximo…

Este mundo del futuro fue el que inspiró además de un gusto por la forma, un gusto por la propia vida…

No insisto sobre el particular, porque la temática sería mucho más extensa y empezaríamos de nuevo otro debate, y a lo mejor no sería del interés de todos. Pero sigo creyendo que el International Style es uno de los caminos más importantes para llegar a los problemas del futuro, del equilibrio humano, del bienestar y, sobre todo, de la economía para crear lo más amplio, lo más profundo, lo más importante para el interés de todos.[5]

Técnica, forma, usuarios, bienestar… conceptos que cristalizarán en cursillos a modo de binomios temáticos como Sociología y Urbanismo, Arquitectura y Sociología, Arquitectura y Economía[6], que promocionarán los propios miembros del Grup R.

Logo Grupo R. Fuente: Arxiu Històric COAC

Logo Grupo R. Fuente: Arxiu Històric COAC

Pero el localismo del grupo y su reducción numérica serán factores que jugarán en contra de su pervivencia como grupo de influencia en el panorama arquitectónico, llevándolo a su rápida disolución en 1961. Muchos de ellos continuarán su actividad profesional y ejerciendo como profesores en la Escuela de Arquitectura de Barcelona.

Y mientras en España el panorama político todavía sufría de un esperpéntico bloqueo que impedía la libre democracia, en Europa se iniciaba una década en la que los movimientos sociales, la demanda de participación en los espacios políticos, la cultura de masas, y los cambios geopolíticos pasarían a dibujar un nuevo escenario de actividad. Un escenario donde la desaparición física de los maestros del Movimiento Moderno —en la década de los sesenta fallecen Le Corbusier, Mies van der Rohe, Walter Gropius, E. N. Rogers—, y la incorporación de nuevas sensibilidades —sentido común, la conciencia del medio ambiente, el valor de lo simbólico— irán construyendo una alternativa arquitectónica, si no alejada totalmente de los antiguos maestros, sí con una nueva mirada.

Quizás algo de todo ello ya lo habían empezado a anunciar algunas de las propuestas del Grup R.

 


 [1] Antoni de Moragas et altri, “El Grupo R. Vanguardia de ayer”, Annals d’Arquitectura, 1983, núm. 3, p. 9. La cita se extrae de un momento de la conversación grabada durante la celebración de una mesa redonda moderada por Federico Correa, y con Antoni Moragas, Joan Anton Balcells, Pep Pratmarsó y Josep M. Sostres como ponentes, llevada a cabo en la ETSAB con el nombre genérico de 25 anys d’Arquitectura catalana.

[2] Antoni de Moragas explica como la solicitud se presentó al Gobierno Civil; de ahí pasó al Ministerio de Gobernación; la relación entre arquitectura y vivienda hizo que la solicitud viajara hasta el Ministerio de Vivienda, que a su vez lo derivó al Consejo Superior de Colegios de Arquitectos; de ahí lo delegaron a las oficinas del COACB, que finalmente lo devolvió al Gobierno Civil.Antoni de Moragas et altri, op. cit., p. 8.

[3] Ibídem, p. 11.

[4] Carme Rodríguez, Jorge Torres, Grup R, Barcelona, GG, 1994, p. 11.

[5] Antoni de Moragas et altri, op. cit., p. 21.

[6] Carme Rodríguez, Jorge Torres, op. cit., p. 63.

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