COMPOSICIÓN ARQUITECTÓNICA: HISTORIAR LA PRÁCTICA Y PRACTICAR LA HISTORIA

*Fragmento de la comunicación presentada el 21 de octubre de 2015, en el Congreso Universitario Internacional sobre la comunicación en la profesión y en la universidad de hoy: contenidos, innovación y docencia (CUICIID 2015 Virtual y en línea)
g.carabi

COMPOSICIÓ ARQUITECTÒNICA: HISTORIAR LA PRÀCTICA I
PRACTICAR LA HISTÒRIA

Per composició arquitectònica, terme cedit inicialment de les arts plàstiques des de la teoria musical, s’entén actualment a l’àmbit de la docència de les actuals escoles d’arquitectura espanyoles, aquella assignatura o conjunt d’assignatures que s’ocupen i analitzen exemples de determinats períodes de la història de l’arquitectura. No sempre va ser així. En realitat és un terme que 

Por composición arquitectónica, término prestado inicialmente de las artes plásticas desde la teoría musical, se entiende actualmente en el ámbito de la docencia de las actuales escuelas de arquitectura españolas, aquella asignatura o conjunto de asignaturas que tratan y analizan ejemplos de determinados periodos de la historia de la arquitectura. No siempre fue así. En realidad es un término que 

 

describe una técnica de manejo de la importante herencia arquitectónica de finales del XVIII y principios del XIX.
(Llorente, 1999:  126)

Fer un repàs de les assignatures anomenades Composició tot al llarg dels diferents plans d’estudi no és baladí; ans al contrari, ens dibuixa un marc on es descriu l’evolució i les connotacions d’un terme que ha anat variant en funció de les necessitats i de la sensibilitat en les maneres d’entendre la docència a l’arquitectura.

L’inici el situem l’any 1845, amb el Reglamento aprobado por R.D. de 28-IX-1845. Cursos impartidos en la Sección de Arquitectura de la Escuela de Nobles Artes (UPM, 2005: 405). A quart curs se situa Análisis de edificios y composición, i al cinquè curs una assignatura anomenada Composición. Al Reglamento de estudios de 1848 (UPM: 406) al tercer curs s’estudia Ejercicios de composición, i al quart curs Composición. El Reglamento de estudios de 1850 (UPM: 407) desglossa l’assignatura Ejercicios de composición i Ejercicios de composición 2 a tercer i quart curs respectivament. Cinc anys més tard, el Reglamento de estudios de 1855 (UPM: 408) elimina les esmentades matèries per centrar-se a quart curs amb Elementos de la teoría del arte y de la composición, i al cinquè i sisè curs amb les assignatures de Composición. El Programa General de Estudios de 1858 (UPM: 409) no inclou cap assignatura amb el mot en qüestió, fins al Reglamento de estudios de 1896 Enseñanza especial (UPM: 415) on a segon, tercer i quart curs es dóna Composición (Proyectos I, elementos de los edificios), Composición (Proyectos II, edificios) Composición (Proyectos III, edificios) respectivament.

Entre l’any 1845 i 1896 es produeix un moviment que desplaça la Composición cap a l’estudi dels elements que permeten analitzar la combinatòria —i, per tant, la capacitat per a generar projectes arquitectònics— definint-se, de manera clara, amb la nomenclatura afegida entre parèntesi, com una assignatura de projectes.

Al Plan de estudios de 1914 (UPM: 415) es proposa al tercer curs el nom per a l’assignatura de Composición de los edificios, una mescla entre l’anterior pla d’estudis de 1896 y els antecessors més llunyans. Al Plan de Estudios de 1932 (UPM: 417) desapareix l’assignatura com a tal i s’inclou el concepte al primer any, de Detalles y conjuntos arquitectónicos y aplicación a la composición elemental, i al tercer curs amb Teoría de la composición de edificios. El El Plan de Estudios de 1956 (UPM: 419) inclou Composición elemental en primer curso i Composición de edificios al tercer any. Un any més tard la composició s’entrellaça amb matèries de dibuix i com a específicament arquitectònica, al Plan de Estudios de 1957 (UPM: 420): al primer curs com a Dibujo y composición de elementos y conjuntos, i al segon i quart curs com a Composición arquitectónica 1 i 2 respectivament.

També, per primer cop, el pla d’estudis s’especialitza al darrer curs de carrera segons cinc branques: urbanisme, economia i tècnica de les obres, estructures, restauració de monuments i acondicionament i instal·lacions als edificis. Una nova deriva és introduida pel Plan de Estudios de 1964 (UPM: 423): situa la composició al costat de la filosofia de l’art al tercer curs com a Estética y composición i al quart curs de manera aïllada com a Composición II; en paral·lel les especialitats s’agrupen en dues matèries: urbanisme i edificació. Dins el Plan de Estudios de 1975 (UPM: 425), referma l’assignatura Estética y composición aquesta vegada, però, a segon curs; el tercer curs recupera Elementos de composición i el quart curs, Composición II. S’afegeix un sisè curs i es manté les dues especialitzacions d’urbanisme i edificació.

No és fins al R.D. 4/1994 de 14 de enero de las Directrices Propias de los Planes de Estudio Conducentes a la Obtención del Título Oficial de Arquitecto (UPM: 426) on s’especifica a la Directiu 1ª punt b, que haurà de garantir-se l’adquisició d’un “Un conocimiento adecuado de la historia y de las teorías de la arquitectura, así como de las artes, tecnologías y ciencias humanas relacionadas” (UPM: 427), situant-se com a matèria troncal de primer cicle l’assignatura “Teoría e historia de la arquitectura. Introducción a la arquitectura. Historia de la arquitectura. Teorías de la arquitectura. Arquitectura contemporánea. Historia del arte”; i, en segon cicle, “Composición arquitectónica. Teoría de la composición arquitectónica. Estética. Historia de la arquitectura y el urbanismo” (UPM: 429).

Definitivament així i fins a l’actualitat, Composició se situa dins un extens paratge que tan aviat enllaça disciplines com l’estètica —filosofia de l’art—, la teoria, o la història de l’arquitectura. Un marc que recull els trets essencials d’un terme que, recordem, deriva dels principis de la teoria musical:

Hacer un repaso de las asignaturas denominadas Composición a lo largo de los distintos planes de estudio no es ocioso; al contrario, nos dibuja un marco en el que se describe la evolución y connotaciones de un término que ha ido variando en función de las necesidades y sensibilidad en las maneras de entender la docencia en la arquitectura.

El inicio lo situamos en el año 1845, con el Reglamento aprobado por R.D. de 28-IX-1845. Cursos impartidos en la Sección de Arquitectura de la Escuela de Nobles Artes (UPM, 2005: 405). En cuarto curso se sitúa Análisis de edificios y composición, y en quinto curso una asignatura propiamente denominada Composición. En el Reglamento de Estudios de 1848 (UPM: 406) en tercer curso se estudia Ejercicios de composición, y en cuarto curso Composición. El Reglamento de estudios de 1850 (UPM: 407) desglosa la asignatura Ejercicios de composición y Ejercicios de composición 2 en tercer y cuarto curso respectivamente. Cinco años más tarde, el Reglamento de estudios de 1855 (UPM: 408) elimina dichas materias para centrarse en cuarto curso con Elementos de la teoría del arte y de la composición, y en quinto y sexto curso con las asignaturas de Composición. El Programa General de Estudios de 1858 (UPM: 409) no incluye ninguna asignatura con el vocablo reseñado, hasta el Reglamento de estudios de 1896 Enseñanza especial (UPM: 415) donde en segundo, tercer y cuarto curso se imparte Composición (Proyectos I, elementos de los edificios), Composición (Proyectos II, edificios) y Composición (Proyectos III, edificios) respectivamente.

Entre el año 1845 y 1896 se produce un viraje que desplaza la Composición hacia el estudio de los elementos que permiten analizar su combinatoria —y, por tanto, su capacidad de generar proyectos arquitectónicos— i definirse, claramente, con la nomenclatura añadida entre paréntesis, como una asignatura de proyectos.

En el Plan de estudios de 1914 (UPM: 415) se propone en el tercer curso el nombre para la asignatura de Composición de los edificios, resultando una mezcla entre el anterior plan de estudios de 1896 y sus antecesores más lejanos. En el Plan de Estudios de 1932 (UPM: 417) desaparece la asignatura propiamente dicha y se incluye su concepto en primer año con Detalles y conjuntos arquitectónicos y aplicación a la composición elemental y en tercer curso con Teoría de la composición de edificios. El Plan de Estudios de 1956 (UPM: 419) incluye Composición elemental en primer curso y Composición de edificios en tercer año. Un año más tarde la composición aparece entrelazada con materias de dibujo y como específicamente arquitectónica, en el Plan de Estudios de 1957 (UPM: 420): en primer curso como Dibujo y composición de elementos y conjuntos, y en tercer y cuarto curso como Composición arquitectónica 1 y 2 respectivamente.

Es también, por primera vez, que el plan de estudios se especializa en el último curso de carrera según cinco ramas: urbanismo, economía y técnica de obras, estructuras, restauración de monumentos y acondicionamiento e instalaciones en los edificios. El Plan de Estudios de 1964 (UPM: 423) introduce una nueva deriva: sitúa la composición junto a la filosofía del arte en tercer curso como Estética y composición y en cuarto curso de forma aislada como Composición II; paralelamente las especialidades se reagrupan sólo en dos: urbanismo y edificación. El Plan de Estudios de 1975 (UPM: 425) reafirma la asignatura Estética y composición esta vez en segundo curso; en tercero recupera Elementos de composición y, en cuarto curso, Composición II. Se añade un sexto curso y se mantienen las dos especializaciones de urbanismo y edificación.

No es hasta el R.D. 4/1994 de 14 de enero de las Directrices Propias de los Planes de Estudio Conducentes a la Obtención del Título Oficial de Arquitecto (UPM: 426) cuando se especifica en la Directriz 1ª punto b, que deberá garantizarse la adquisición de “Un conocimiento adecuado de la historia y de las teorías de la arquitectura, así como de las artes, tecnologías y ciencias humanas relacionadas” (UPM: 427), situándose como materia troncal de primer ciclo la “Teoría e historia de la arquitectura. Introducción a la arquitectura. Historia de la arquitectura. Teorías de la arquitectura. Arquitectura contemporánea. Historia del arte”; y en segundo ciclo “Composición arquitectónica. Teoría de la composición arquitectónica. Estética. Historia de la arquitectura y el urbanismo” (UPM: 429).    

Definitivamente así, hasta la actualidad, composición se sitúa en un extenso paraje que enlaza disciplinas como la estética —filosofía del arte—, la teoría, o la historia de la arquitectura. Un marco que recoge las características esenciales de un término, recordemos, que deriva de la teoría musical:

a partir del romanticismo, la relación entre la música y el lenguaje se invierte y todas las artes aspiran, tal como afirman Schopenhauer y Pater, a la condición de la música” (Neubauer, 1992: 15)

 

Si als primers plans d’estudi composició es relacionava directament amb les assignatures que feien projecte i anàlisi, a poc a poc el seu àmbit d’actuació s’ha anat desplaçant cap a les matèries de teoria i d’història. Optar, doncs, per la història com a fonament dels continguts de l’assignatura de Composició, no és un rebuig a exercir la praxis que durant tants anys havia anat de la mà associada a la composició, sinó construir un exercici de memòria a l’entorn de la comprensió del present:

 

Si en los primeros planes de estudio composición se hallaba directamente relacionada con las asignaturas de proyecto y análisis, poco a poco su ámbito de actuación se desplaza hacia la teoría y la historia. Optar, pues, por la historia como fundamento de los contenidos de la asignatura Composición, no es un rechazo a ejercer la praxis que durante tantos años había ido literalmente asociada a la composición, sino construir un ejercicio de memoria entorno a la comprensión del presente:

 

Que la historia sea importante para comprender el mundo nos lo dicen cada día los científicos de otros campos y nos lo demuestran los gobiernos, cuando se esfuerzan en transmitir sus propias «visiones de la historia» a los ciudadanos a través de aparatosos festivales y conmemoraciones en que se malgastan unos recursos que se regatean a los programas de asistencia social (y, por supuesto, a la investigación histórica que no esté dirigida a dar apoyo a estos festivales). Al hablar de «la importancia de la historia», no me estoy refiriendo, claro está, a cuál sea la valoración académica que se hace en la actualidad de ella en nuestras universidades, y hasta estoy dispuesto a conceder que la baja estima en que se la tiene está justificada por nuestro propio abandono. No pienso en términos de prestigio y carrera académica, sino de utilidad social. (Fontana, 1992: 145)

 

 


Referències:

FONTANA, Josep. La historia después del fin de la historia. Barcelona: Crítica, 1992.

LLORENTE, Marta.“De componer a contemplar”, DC revista de crítica arquitectónica, n. 2 (1999).

NEUBAUER, John. La emancipación de la música. El alejamiento de la mímesis en la estética del siglo XVIII. Madrid: Visor, 1896.

UPM Universidad Politécnica de Madrid (coord.). Libro Blanco. Estudios de Grado en Arquitectura. Madrid: Aneca, (2005).

[imatge de portada: Vasily Kandinsky, Composició VI. 1913.]

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s